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lunes, 21 de octubre de 2013

A propósito del texto de Michel Onfray (por Alberto Cerezo)


Comulgo con la mayoría de cosas del texto de Onfray pero no dejo de tener a la vista ciertas ambigüedades que suscita. Creo que desde la buena intención persigue el cambio pero lo presenta desde de un posicionamiento previo. Lo cierto es tengo que leer todo el libro porque invita a abrir nuevas vías y esto me emociona. En el texto que te mando creo que se deja entrever todo esto.
Ante el fracaso de los valores de la sociedad occidental (de herencia griega) cuya huella queda ilustrada en las guerras mundiales, el nazismo, la barbarie nuclear y los actuales fundamentalismos, a falta de una ética que se adapte a la sociedad o de una sociedad que se adapte a una ética, se hace necesaria la revisión de una subjetividad creadora y crítica que en positivo posibilite, aunque aún no garantice, una comunidad si no plenamente feliz sí al menos estable. Extiendo las palabras de Onfray más allá de lo que quizás él hubiera hecho cuando trata el tema de una comunidad filosófica centrada en la filosofía y alternativa al sistema educativo, a costa de su sugerencia sobre el horizonte social. Onfray invita a recrear un hedonismo nómada, portable, por tanto, idealizable y de índole imaginario pero con afección a lo real y cotidiano. Quizás en esta ruptura se halle la dificultad compleja de trasladar el universo ideal a la cotidianeidad del día a día. La posibilidad de convertir la utopía personal en proyecto visible y real. La realización del sujeto que en su actividad acaba con su ruptura. Se hace necesario entender que nunca fuimos agregados del mundo, algo externo a él, sino seres en el mundo (Merleau-ponty, Husserl). Tampoco fuimos ni debimos ser objetos ni para el poder ni para el Otro. Si no pertenecemos al mundo sino que somos en el mundo, creo que la posibilidad debe pasar por un sujeto que se presente en actividad, es decir, como ‘realizando mundo’ desde su propia vida, aspecto creador incluso en relación con el ámbito estético. Las consecuencias de desplegar un modelo de vida vienen sugeridas por las palabras de Onfray: el caballo de Troya, se efectúa desde la violencia crítica de presentar una forma de vida no habitual, no acostumbrada, alternativa a una sociedad estática, (también violencia para el propio sujeto que la emprende como cambio por primera vez). Cualquier cambio provoca una profanación en la estabilidad social, y por tanto cualquier cambio será sojuzgado previamente como pertinente o insolente. Es lo que acontece al individuo que se aparta de la polis, que elige el autocastigo pero cuya singularidad grita desde su modo de vida, desde su acto no encasillable. Mientras la república utilitarista, liberal, se ciñe al hecho de construir futuro colectivo, de construir sociedad, estructura jerarquizada, el individuo queda abandonado en lo abstracto; no se cuestiona sobre esta clase de sujeto prescindible e intercambiable. El jardín, agrupación local, ámbito de construcción de uno mismo, presenta a un individuo como parte imprescindible, formador de comunidad y de mundo. Universo inexplicable en su ausencia, se configura como fundamento de la edificación del grupo. Comunidad inextinguible que forzosamente requiere del sujeto y donde el sujeto es razón de ser, ya que el problema no es lo social ni el Otro sino la forma, la compartición de un mismo imaginario. Otra cuestión habla sobre el voluntarismo y sobre contrato; contrato de validez por serlo, por ser sinalagmático, por acogerse de esta manera y dependiente de la perspectiva del que examina la cuestión, ¿qué clase de contrato es mejor? Sin duda el elegido por uno mismo. ¿Es extensible la comunidad a toda una sociedad? ¿El Sistema tal y como lo conocemos garantizamos que realmente es irrecuperable? De darse el cambio en uno mismo quizás sirva para evitar el horror y el fracaso de la civilización europea, explicaría Habermas. Hablamos de la amistad y el diálogo. El consenso frente a la intolerancia de la incomunicación que se produce en el espacio geométrico y homogéneo donde el Otro es no referencial, no identificado y que me convierte a mí mismo en otro eje indeterminado, no central. Es necesaria una centralización referencial en un mundo ordenado donde cada uno, punto central de ese mundo, pueda orientarse a múltiples direcciones, donde se produzca la compresión de mí mismo sin otra posibilidad de ser sino es en el Otro. Si el sujeto es en el mundo es al mismo tiempo creador de éste. Por eso cualquier cambio originado desde el sujeto puede afectar al resto de cosas en las que se rodea de manera transformadora, a veces provocado a veces inconsciente. De esto trata el film Atlas de las nubes donde las transformaciones no se dan solo en el espacio sino a través del tiempo en una especie de causalidad donde incongruentemente el azar parece desembocar en un determinismo, de nuevo el individuo afectado por el círculo hermenéutico. El jardín lo que sí garantiza es que se comparte la finalidad de la misma búsqueda por todos sus integrantes. No garantiza el consenso, solo la empatía de un mismo fin y el fin perfila un sujeto quizás también alienado en la consecución del hedonismo. El matiz en cuestión quizás estribe en la elección personal del sujeto que entrega su parte como bien para el otro y espera esta misma reciprocidad del otro también. Elevar ese encuentro desde la amistad puede generar nuevos valores superiores. ¿Cuánta alegría debo ver en el otro para que mi alegría pueda ser alegría plena? ¿cuánto desagrado debo suprimir? ¿es suficientemente amortiguador desviar la mirada de lo feo, de lo sufriente? ¿qué tipo de hombre es ese desconocido hombre sin sufrimiento? Son preguntas que quizás solo puedan responderse ‘haciendo’, en la praxis de una nueva sociedad propuesta. Quizás más allá de la comunidad podamos trasladar el concepto de clase marxista, la revolucionaria asociación capaz de originar el cambio, donde clase ya no se definiera por su particularidad económica social sino por aspectos críticos e inalienables de la persona que se ve reflejada en otra clase de valores. Estimada lección que aprendimos sobre la revolución que quiso convertirse en Estado sin especificar más detalles sobre el mantenimiento de éste mismo, proyecto del que no supimos hacernos cargo; un nuevo tipo de jardín como aspiración dice Onfray, cambiar el sistema y así bajo el estandarte de uno nuevo y por tanto de un nuevo sujeto, provocar la ruptura con el ser heredado, según dirían Nietzsche o Heidegger cada uno desde su perspectiva. Pero la meta vale la pena, intentar lograr esta satisfacción suprema: el puro placer de existir, del ser conduciéndose a lo que es su propia tendencia: persistir; ser capaz de llevar una vida fuerte, dirían los nativos americanos, una vida que merece la pena ser vivida…  

                                                                                                         Alberto Cerezo

sábado, 19 de octubre de 2013

Michel Onfray (bibliografía)

A petición de algunos amigos y seguidores publico un enlace a la bibliografía de este autor.

.http://mo.michelonfray.fr/category/oeuvres/bibliographie/

Muchos de sus libros están tarducidos al castellano.


jueves, 17 de octubre de 2013

Nacimiento de la Filosofía (2)




Ciudades griegas del Tirreno y del Jonio en las que se desarrolló la epistéme de los físicos en los siglos VI y V a. C.

Nacimiento de la Filosofía


Tales nace en la segunda mitad del S. VII a. C. en Mileto.


Mileto en la época de Tales.

domingo, 13 de octubre de 2013

Textos de M. Onfray

En este enlace encontrarás los textos que comentaremos en la próxima reunión de nuestra comunidad filosófica del sábado 26 de octubre.

http://grupofilosofiayterapia.blogspot.com.es/

jueves, 3 de octubre de 2013

América Latina: utopía y realidad.

En el año 2000, en la Universidad Nacional Autónoma de Sonora (Hermosillo, México) presenté un trabajo titulado América Latina: utopía y realidad, cuyas conclusiones considero oportuno publicarlas aquí,ya que pueden dar lugar a debate -que es lo que este espacio pretende suscitar- :


Si partimos de las bases históricas del origen y fundación de América Latina, claves fundamentales para poder pensar sobre la cuestión que nos ocupa, no podemos menos que manifestar una gran perplejidad por los resultados históricos habidos en virtud de tan magna empresa. 
¿Cómo es posible que América Latina se encuentre en la situación actual si la comparamos con la realidad presente de la América anglosajona? 
¿La situación de postración en la que viven los pueblos de América Latina nos deben llevar a la conclusión de que nuestro proyecto histórico ha fracasado y que debemos plegarnos sin más al proyecto del Norte? 
¿Esto significa que la utopía fundacional no fue sino una quimera, una suerte de fábula macabra que nos condenó al infortunio de la pobreza, la dependencia y la dominación? 
Para responder a estas cuestiones debemos contextualizarlas en la actual coyuntura geopolítica de esta parte del planeta. 
Existen dos Américas: la de raíces mediterráneas, América Latina y la de raíces anglosajonas, Estados Unidos y Canadá, junto al enclave francófono de Québec. 
Tampoco América Latina es homogénea. Existe el Cono Sur, con población mayoritariamente europea, poca presencia del indígena y escaso mestizaje y el resto de América Latina, mayoritariamente mestiza e indígena, sin olvidar la fuerte presencia afroamericana en algunos países. 
Pero América Latina posee algunas características que se dan de manera constante en todos los países que la componen. En mayor o menos escala, podemos afirmar que nuestros males endémicos son: la pobreza, el retraso tecnológico, la escasa implantación de la democracia, la dependencia de los países ricos y la corrupción política y de las instituciones del estado. Todo esto agravado por un aumento de la delincuencia organizada y por tanto de la inseguridad ciudadana. 
En lo que parecía el continente del futuro también se ha dado la voz de alarma sobre los graves deterioros que está sufriendo nuestro entorno ecológico: la capa de ozono, la deforestación, el cambio climático, la contaminación de las megápolis, de los ríos y los mares, la adulteración de alimentos... 
Obviamente, la solución es política. Pero ¿cómo es posible emerger de la postración y el desencanto? La desconfianza en una clase política corrupta y totalmente ajena a los intereses de los ciudadanos es generalizada. No existen opciones y propuestas políticas capaces de ilusionar a los jóvenes, ni a los menos jóvenes. Descartando y abominando de las diversas reediciones del fascismo, con múltiples versiones populistas  y de las pseudo renovadas derechas neofascistas, nos quedarían algunos proyectos más o menos homologables con el socialismo democrático europeo, que por otra parte, tampoco es la panacea, ya que en algunos casos también ha aparecido el estigma de la corrupción.
Hace algunas décadas existió un proyecto coherente y generalizado de liberación de nuestro continente. Un auténtico proyecto revolucionario liderado por la filosofía política de Ernesto Guevara, pero como todos sabemos, este proyecto fue sofocado. Y en los términos bélicos que se planteó estaba el germen de su fracaso. Es verdad que a veces existe la tentación de defender la violencia como único medio de arrebatar el poder a los que nos dominan y gobiernan en contra de los intereses del pueblo, pero ya se ha demostrado la ineficacia política de este tipo de procedimientos, aún cuando pudieran justificarse como respuesta justa a la violencia institucionalizada. 
Pero también se extiende la sombra de la duda sobre la posibilidad del acceso al poder político de opciones progresistas y populares. No olvidemos la lección histórica del derrocamiento de Salvador Allende, cuyo proyecto político es plenamente vigente en la actual encrucijada. Como él mismo dijo: “Conocemos bien el drama de América del Sur, que siendo un continente potencialmente rico, es un continente pobre, fundamentalmente por la explotación de que es víctima por parte del capital privado norteamericano..Nosotros luchamos fundamentalmente por la integración de los países latinoamericanos. Creemos que es justo el camino indicado por los padres de la patria, que soñaron la unidad latinoamericana para poder disponer de una voz continental frente al mundo”. He aquí una de las claves para continuar creando nuestra identidad política y evolucionar hacia el tipo de sociedad que nuestros pueblos se merecen. Éste es todo un reto en el siglo que se inicia. La unidad política latinoamericana, la unión de una comunidad de 500 millones de seres humanos con una lengua común y con una misma filosofía de la vida significará en las próximas décadas una aportación fundamental a la nueva sociedad planetaria que se está forjando. Uno de los peligros de la globalización es precisamente, entre otros, el de la pérdida de la identidad histórica y cultural de los pueblos más pobres y más colonizados. Globalización no puede ni debe ser sinónimo de dilución en el modo de vida del país imperialista del norte. 
No deberíamos integrarnos acríticamente en un modelo de civilización ya agotado. Atisbar salidas y soluciones en el oscuro horizonte inmediato es tarea fundamental que debe ocupar nuestra reflexión y nuestra praxis. Y en esta encrucijada de la humanidad, América Latina tiene algo que decir y algo que hacer. 
Si es importante en la actual coyuntura geopolítica, que, con todas las deficiencias y desaciertos, haya nacido la Unión Europea, como relativo factor de equilibrio y contrapunto a la todopoderosa Unión Americana del norte, la relevancia histórica, cultural, ética y política de la deseada unión latinoamericana será un factor decisivo en la construcción de la sociedad futura del planeta. 
En cualquier caso, la construcción de nuestra nueva sociedad justa y solidaria no podrá hacerse sobre las bases de las actuales prácticas políticas, que reproducen lo peor del perimido sistema de las democracias capitalistas del occidente rico. 
La causa de la pobreza y del creciente empobrecimiento de nuestras gentes, está en la injusta distribución de la riqueza, la corrupción y la explotación inmoral de los trabajadores y en última instancia del desarrollo de la cara más inhumana del sistema capitalista. El capitalismo sustenta la llamada sociedad del bienestar en Europa y América anglosajona, pero se nutre del expolio de los países dependientes, algunos de los cuales ya se encuentran postrados en la extrema pobreza (muchos de ellos en África, pero ya tenemos algunos ejemplos en nuestro continente: Haití, Bolivia, Paraguay...) 
En definitiva, y dada la imposibilidad material de extendernos más, nuestro reto histórico en el siglo que se inicia, es la solución de la lacra de la pobreza y de la enfermedad, del analfabetismo, del racismo, de la explotación y sumisión de la mujer, de la ecología y de la solución política. 
Éstos no son sólo problemas de América Latina, pero nosotros debemos hacernos cargo de ellos y resolverlos según nuestra propia filosofía. Pensar y realizar nuestro propio ser americano. 
El siglo que se inicia, será el siglo de los movimientos migratorios masivos. En Europa del Este, África y América Latina la miseria empuja a millones de personas a intentar vivir en el mundo rico. El dilema es la vida o la muerte. Prefieren arriesgar la vida (y muchos la pierden en el intento) en el estrecho de Gilbraltar o en el desierto de Arizona que morir de hambre en los países que los vieron nacer. 
Los pobres de la tierra asaltarán la dorada sociedad del bienestar del norte, que paradójicamente, por ejemplo en el caso de la Europa unida necesita actualmente 5 millones de inmigrantes para mantener su sistema productivo. 
Con el fin de la guerra fría se echaron las campanas al vuelo respecto de la conjuración del fantasma de una conflagración universal, pero si nos autocomplacemos en el actual sistema ético (o mejor, antiético), político y económico que impone el gran gendarme de la humanidad que es Estados Unidos, el desastre está servido. Pero nos resistimos a aceptar la premonición del fin de la historia y apostamos por el futuro de la humanidad. Desde nuestra realidad latinoamericana y europea mediterránea tenemos mucho que pensar, expresar y actuar.  
No queremos terminar sin hacer mención a la lengua, factor fundamental de unión y desarrollo. El castellano/español es la segunda lengua indoeuropea en el mundo con más de 500 millones de hablantes que la poseen como  lengua materna y en pocos años será la primera si atendemos al ritmo de crecimiento demográfico de nuestros países.
Debemos por tanto, evitar su deterioro y seguir trabajando por su homogenización conservando la riqueza de las variedades regionales. Es necesario alertar sobre la desnaturalización que se da en algunos países fuertemente colonizados, no sólo económicamente, sino culturalmente. Una cosa es aprender el inglés y otras lenguas con valor instrumental y otra es sentir complejo de inferioridad respecto de nuestra propia lengua. En algunos países de América Latina se llega al extremo de que en las familias de alto nivel económico se habla el inglés como signo de distinción en un efecto mimético con Estados Unidos. La contaminación lingüística es alarmante, tanto en el léxico como en la sintaxis.
No olvidemos que con la incesante penetración de americanismos no sólo desvirtuamos nuestra propia lengua sino que además se nos filtra su contenido. Y eso implica adoptar modos y estilos que no son nuestros y que dependen de otra filosofía de vida muy ajena a a nosotros. El lenguaje es un factor de colonización cultural de primer orden, pero también puede desempeñar un papel liberador. Defender nuestra lengua resulta clave en la consolidación de nuestro propio ser americano. 
Y precisamente con esta referencia al primordial valor transformador del lenguaje, podemos  concluir con unas palabras de Gabriel  García Márquez: “Ante esta realidad sobrecogedora que a través del tiempo debió parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida donde nadie pueda decidir por nosotros ni la forma de vivir ni la forma de morir, donde de veras sea posible la felicidad y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.”


 © E. Agüero Mackern








martes, 1 de octubre de 2013

Textos para la reunión del 26/10/2013

Acabo de publicar en Isegoría unos fragmentos de Epicuro. Comentaremos estos textos en la próxima reunión del sábado 26 de octubre.
Próximamente publicaré un texto contemporáneo. 
Tal como habíamos quedado, en cada reunión habrá dos partes: en la primera comentaremos un texto clásico (pre-kantiano) y en la segunda, uno contemporáneo (post-kantiano) o de actualidad (siempre de carácter filosófico).