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domingo, 13 de octubre de 2013

Textos de M. Onfray

En este enlace encontrarás los textos que comentaremos en la próxima reunión de nuestra comunidad filosófica del sábado 26 de octubre.

http://grupofilosofiayterapia.blogspot.com.es/

jueves, 3 de octubre de 2013

América Latina: utopía y realidad.

En el año 2000, en la Universidad Nacional Autónoma de Sonora (Hermosillo, México) presenté un trabajo titulado América Latina: utopía y realidad, cuyas conclusiones considero oportuno publicarlas aquí,ya que pueden dar lugar a debate -que es lo que este espacio pretende suscitar- :


Si partimos de las bases históricas del origen y fundación de América Latina, claves fundamentales para poder pensar sobre la cuestión que nos ocupa, no podemos menos que manifestar una gran perplejidad por los resultados históricos habidos en virtud de tan magna empresa. 
¿Cómo es posible que América Latina se encuentre en la situación actual si la comparamos con la realidad presente de la América anglosajona? 
¿La situación de postración en la que viven los pueblos de América Latina nos deben llevar a la conclusión de que nuestro proyecto histórico ha fracasado y que debemos plegarnos sin más al proyecto del Norte? 
¿Esto significa que la utopía fundacional no fue sino una quimera, una suerte de fábula macabra que nos condenó al infortunio de la pobreza, la dependencia y la dominación? 
Para responder a estas cuestiones debemos contextualizarlas en la actual coyuntura geopolítica de esta parte del planeta. 
Existen dos Américas: la de raíces mediterráneas, América Latina y la de raíces anglosajonas, Estados Unidos y Canadá, junto al enclave francófono de Québec. 
Tampoco América Latina es homogénea. Existe el Cono Sur, con población mayoritariamente europea, poca presencia del indígena y escaso mestizaje y el resto de América Latina, mayoritariamente mestiza e indígena, sin olvidar la fuerte presencia afroamericana en algunos países. 
Pero América Latina posee algunas características que se dan de manera constante en todos los países que la componen. En mayor o menos escala, podemos afirmar que nuestros males endémicos son: la pobreza, el retraso tecnológico, la escasa implantación de la democracia, la dependencia de los países ricos y la corrupción política y de las instituciones del estado. Todo esto agravado por un aumento de la delincuencia organizada y por tanto de la inseguridad ciudadana. 
En lo que parecía el continente del futuro también se ha dado la voz de alarma sobre los graves deterioros que está sufriendo nuestro entorno ecológico: la capa de ozono, la deforestación, el cambio climático, la contaminación de las megápolis, de los ríos y los mares, la adulteración de alimentos... 
Obviamente, la solución es política. Pero ¿cómo es posible emerger de la postración y el desencanto? La desconfianza en una clase política corrupta y totalmente ajena a los intereses de los ciudadanos es generalizada. No existen opciones y propuestas políticas capaces de ilusionar a los jóvenes, ni a los menos jóvenes. Descartando y abominando de las diversas reediciones del fascismo, con múltiples versiones populistas  y de las pseudo renovadas derechas neofascistas, nos quedarían algunos proyectos más o menos homologables con el socialismo democrático europeo, que por otra parte, tampoco es la panacea, ya que en algunos casos también ha aparecido el estigma de la corrupción.
Hace algunas décadas existió un proyecto coherente y generalizado de liberación de nuestro continente. Un auténtico proyecto revolucionario liderado por la filosofía política de Ernesto Guevara, pero como todos sabemos, este proyecto fue sofocado. Y en los términos bélicos que se planteó estaba el germen de su fracaso. Es verdad que a veces existe la tentación de defender la violencia como único medio de arrebatar el poder a los que nos dominan y gobiernan en contra de los intereses del pueblo, pero ya se ha demostrado la ineficacia política de este tipo de procedimientos, aún cuando pudieran justificarse como respuesta justa a la violencia institucionalizada. 
Pero también se extiende la sombra de la duda sobre la posibilidad del acceso al poder político de opciones progresistas y populares. No olvidemos la lección histórica del derrocamiento de Salvador Allende, cuyo proyecto político es plenamente vigente en la actual encrucijada. Como él mismo dijo: “Conocemos bien el drama de América del Sur, que siendo un continente potencialmente rico, es un continente pobre, fundamentalmente por la explotación de que es víctima por parte del capital privado norteamericano..Nosotros luchamos fundamentalmente por la integración de los países latinoamericanos. Creemos que es justo el camino indicado por los padres de la patria, que soñaron la unidad latinoamericana para poder disponer de una voz continental frente al mundo”. He aquí una de las claves para continuar creando nuestra identidad política y evolucionar hacia el tipo de sociedad que nuestros pueblos se merecen. Éste es todo un reto en el siglo que se inicia. La unidad política latinoamericana, la unión de una comunidad de 500 millones de seres humanos con una lengua común y con una misma filosofía de la vida significará en las próximas décadas una aportación fundamental a la nueva sociedad planetaria que se está forjando. Uno de los peligros de la globalización es precisamente, entre otros, el de la pérdida de la identidad histórica y cultural de los pueblos más pobres y más colonizados. Globalización no puede ni debe ser sinónimo de dilución en el modo de vida del país imperialista del norte. 
No deberíamos integrarnos acríticamente en un modelo de civilización ya agotado. Atisbar salidas y soluciones en el oscuro horizonte inmediato es tarea fundamental que debe ocupar nuestra reflexión y nuestra praxis. Y en esta encrucijada de la humanidad, América Latina tiene algo que decir y algo que hacer. 
Si es importante en la actual coyuntura geopolítica, que, con todas las deficiencias y desaciertos, haya nacido la Unión Europea, como relativo factor de equilibrio y contrapunto a la todopoderosa Unión Americana del norte, la relevancia histórica, cultural, ética y política de la deseada unión latinoamericana será un factor decisivo en la construcción de la sociedad futura del planeta. 
En cualquier caso, la construcción de nuestra nueva sociedad justa y solidaria no podrá hacerse sobre las bases de las actuales prácticas políticas, que reproducen lo peor del perimido sistema de las democracias capitalistas del occidente rico. 
La causa de la pobreza y del creciente empobrecimiento de nuestras gentes, está en la injusta distribución de la riqueza, la corrupción y la explotación inmoral de los trabajadores y en última instancia del desarrollo de la cara más inhumana del sistema capitalista. El capitalismo sustenta la llamada sociedad del bienestar en Europa y América anglosajona, pero se nutre del expolio de los países dependientes, algunos de los cuales ya se encuentran postrados en la extrema pobreza (muchos de ellos en África, pero ya tenemos algunos ejemplos en nuestro continente: Haití, Bolivia, Paraguay...) 
En definitiva, y dada la imposibilidad material de extendernos más, nuestro reto histórico en el siglo que se inicia, es la solución de la lacra de la pobreza y de la enfermedad, del analfabetismo, del racismo, de la explotación y sumisión de la mujer, de la ecología y de la solución política. 
Éstos no son sólo problemas de América Latina, pero nosotros debemos hacernos cargo de ellos y resolverlos según nuestra propia filosofía. Pensar y realizar nuestro propio ser americano. 
El siglo que se inicia, será el siglo de los movimientos migratorios masivos. En Europa del Este, África y América Latina la miseria empuja a millones de personas a intentar vivir en el mundo rico. El dilema es la vida o la muerte. Prefieren arriesgar la vida (y muchos la pierden en el intento) en el estrecho de Gilbraltar o en el desierto de Arizona que morir de hambre en los países que los vieron nacer. 
Los pobres de la tierra asaltarán la dorada sociedad del bienestar del norte, que paradójicamente, por ejemplo en el caso de la Europa unida necesita actualmente 5 millones de inmigrantes para mantener su sistema productivo. 
Con el fin de la guerra fría se echaron las campanas al vuelo respecto de la conjuración del fantasma de una conflagración universal, pero si nos autocomplacemos en el actual sistema ético (o mejor, antiético), político y económico que impone el gran gendarme de la humanidad que es Estados Unidos, el desastre está servido. Pero nos resistimos a aceptar la premonición del fin de la historia y apostamos por el futuro de la humanidad. Desde nuestra realidad latinoamericana y europea mediterránea tenemos mucho que pensar, expresar y actuar.  
No queremos terminar sin hacer mención a la lengua, factor fundamental de unión y desarrollo. El castellano/español es la segunda lengua indoeuropea en el mundo con más de 500 millones de hablantes que la poseen como  lengua materna y en pocos años será la primera si atendemos al ritmo de crecimiento demográfico de nuestros países.
Debemos por tanto, evitar su deterioro y seguir trabajando por su homogenización conservando la riqueza de las variedades regionales. Es necesario alertar sobre la desnaturalización que se da en algunos países fuertemente colonizados, no sólo económicamente, sino culturalmente. Una cosa es aprender el inglés y otras lenguas con valor instrumental y otra es sentir complejo de inferioridad respecto de nuestra propia lengua. En algunos países de América Latina se llega al extremo de que en las familias de alto nivel económico se habla el inglés como signo de distinción en un efecto mimético con Estados Unidos. La contaminación lingüística es alarmante, tanto en el léxico como en la sintaxis.
No olvidemos que con la incesante penetración de americanismos no sólo desvirtuamos nuestra propia lengua sino que además se nos filtra su contenido. Y eso implica adoptar modos y estilos que no son nuestros y que dependen de otra filosofía de vida muy ajena a a nosotros. El lenguaje es un factor de colonización cultural de primer orden, pero también puede desempeñar un papel liberador. Defender nuestra lengua resulta clave en la consolidación de nuestro propio ser americano. 
Y precisamente con esta referencia al primordial valor transformador del lenguaje, podemos  concluir con unas palabras de Gabriel  García Márquez: “Ante esta realidad sobrecogedora que a través del tiempo debió parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos, nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria. Una nueva y arrasadora utopía de la vida donde nadie pueda decidir por nosotros ni la forma de vivir ni la forma de morir, donde de veras sea posible la felicidad y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.”


 © E. Agüero Mackern








martes, 1 de octubre de 2013

Textos para la reunión del 26/10/2013

Acabo de publicar en Isegoría unos fragmentos de Epicuro. Comentaremos estos textos en la próxima reunión del sábado 26 de octubre.
Próximamente publicaré un texto contemporáneo. 
Tal como habíamos quedado, en cada reunión habrá dos partes: en la primera comentaremos un texto clásico (pre-kantiano) y en la segunda, uno contemporáneo (post-kantiano) o de actualidad (siempre de carácter filosófico).

viernes, 13 de septiembre de 2013

IV Encuentro de la Comunidad Filosófica

El sábado 26 de octubre, en Madrid, tendremos nuestra próxima reunión.

Ya fijaremos lugar y horario. Hay tres posibilidades: en el Centro de Humanidades de la UNED en Lavapiés, en el Ateneo o en la cafetería del Museo reina Sofía.
Para los dos primeros sitios debo pedir autorización. (Si la reunión se pudiera celebrar el viernes 18 por la tarde, se facilitarían los permisos).

El horario del sábado sería: de 11:00/11.30 hasta 13:30/14:00. Posteriormente comeríamos los que pudiéramos (de este modo también acompañaríamos a los amigos que vienen desde fuera de Madrid),

Próximamente haré una sugerencia de textos y temas (se admiten aportaciones). Además de un texto de actualidad (siempre con un sesgo filosófico), he pensado en otro clásico (de profundización filosófica). Quizás Epicuro.

sábado, 7 de septiembre de 2013

El filósofo. Un texto de Sciacca compartido por nuestra colaboradora Silvia Artigues.

Comparto con vosotros una definición de filósofo que encontré en una Historia de la filosofía, edición de 1950 de Federico Sciacca.
"El filósofo no es el pierdetiempos que vive al margen de la vida concreta en el mundo de las nubes persiguiendo fantasías que se le escapan a cada momento de las manos o entregado a tejer sutiles telas de araña que el primer soplo de viento deshace, sino que es un hombre - cuando es verdaderamente filósofo- que tiene claro conocimiento de lo difícil que resulta ser hombre en serio, que medita sobre la vida, que se hace problema de la vida, no para apartarse de ella o agriarla, sino para explicarla y vivirla mejor. El filósofo es aquel que ve abismos donde el vulgo ve llanuras; y en los abismos despliega, héroe de la vida, el ala poderosa del pensamiento".

Mi suerte en la vida (por Óscar Gómez)

Aquí podéis encontrar este interesante escrito sobre la suerte de cada uno en la vida. Lo ha publicado uno de nuestros colaboradores, Óscar Gómez:

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lunes, 26 de agosto de 2013

Notas de Janeyre Martínez McDonald sobre el encuentro de Navalafuente.



La filosofía,  grito de protesta llevado al camino del pensamiento y de la transformación de la realidad: Carlos París.
    
Este 24 de agosto de 2013, ocurrió en Navalafuente el segundo encuentro filosófico de nuestra comunidad, esta vez, contamos con el incalculable privilegio de conocer  y disfrutar de la presencia de Lidia Falcón y Carlos París, amigos personales  de nuestro entrañable profesor, Eduardo Agüero. Creo que ya sabemos un poco los qué allí estuvimos presentes, quienes son Carlos París y Lidia Falcón, el primero, ilustre filoóofo,  Presidente del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, la segunda, Lidia Falcón, es la líder más conocida internacionalmente del feminismo español, además de Abogada en Ejercicio, especializada en Derecho Laboral, Político y Matrimonial.

Ambos, poseen varias decenas de publicaciones en los que se ponen de manifiesto sus pensamientos políticos y transformadores de esta nuestra realidad, muy comprometidos y amables, asistieron a este encuentro para compartir con nosotros sus experiencias de todo tipo, algo que nos sorprendió satisfactoriamente y provocó en más de una ocasión algunas risas motivo añadido para acrecentar nuestra admiración. 
   
Yo definiría este nuestro segundo encuentro como el principio de la transformación  y expansión de nuestra  consciencia  política.  A la llegada de los invitados nuestro querido Eduardo nos presentó semi- formalmente a Lidia y a Carlos, partiendo de la admiración, el respeto y el amor que siente hacia ellos, puesto que son amigos desde hace muchos años. Y a continuación fuimos presentados por Eduardo también de una manera muy elogiosa. En esta primera parte ya se percibió el espíritu de nuestro grupo filosófico junto al de nuestros invitados,  nuestra sed de aprender por un lado y por la de ellos, la generosa disposición  por compartir  sus experiencias. Una simbiosis mutualista  perfecta, como diría un biólogo en toda regla. 
  
Luego nuestros invitados hicieron las delicias de nuestros oídos y no exagero, es algo en lo que todos los allí asistentes estamos de acuerdo, nos presentaron algunas de sus publicaciones y trabajos, pero también nos contaron experiencias personales,  como por ejemplo, el modo en el que se habían conocido y habían llegado al matrimonio y también como Eduardo entró en sus vidas y viceversa, estas muestras de confianza y cercanía  nos resultaron   altamente estimulantes, tanta espontaneidad junto a tanta genialidad y sentido del humor, definitivamente marcaron gratamente este encuentro.

Pasar de las anécdotas  de carácter personal a los temas de carácter humanista fue fácil; de antemano ya habíamos leído algunos textos de los invitados que nos ofrecieron una idea de la línea de pensamiento que seguían. Carlos, un crítico constante de el sistema capitalista, el cuál considera debería suprimirse, puesto que significa una falsificación de  la democracia; también dejó clara su postura e inclinación por el fin de la monarquía, dado que ésta no es más que la continuación de un antiguo régimen, qué  facilita la pervivencia de errores que no deberían hoy repetirse o practicarse. La discusión con Carlos giró en torno a su obra “Ética Radical. Los abismos de la actual civilización”. del que surgió la pregunta  ¿ Cómo renovar nuestra ética y cuál es el origen de la corrupción ética? Alrededor de estos interrogantes ocurrieron varias intervenciones en la que nos ocupamos de analizar nuestra política actual y de intentar dilucidar cuál sería la solución a los problemas que hoy nos afectan. 
  
La intervención de Lidia, vehemente, audaz, también suscitó mucho interés, nos contó con detalle el trabajo de los movimientos feministas y el eje de la lucha de estos en el mundo, hizo una dura crítica a organizaciones que se suponen son representativas de la sociedad. Notándose claramente la uniformidad de pensamiento de ambos invitados a la hora de describir  la historia de la humanidad como una lucha de clases  que deja ver  la gran dualidad social de hoy día y la manipulación total a la que estamos sometidos.  Poniendo como ejemplo la estudiada y profunda manipulación que ha conseguido  transformar el lenguaje por la inclusión de “nuevos” términos  o eufemismos que se utilizan con la burda intención de impedir el despertar de las conciencias.

La política fue el eje central de nuestra reunión, puesto que es algo que nos preocupa especialmente, se pusieron discretamente encima de la mesa algunas soluciones pero como siempre, el problema estriba en como llevarlas a cabo. También llevamos a consideración el tema de los movimientos sociales y su falta de constancia y representación. El análisis concienzudo de la situación de la mujer en Afganistán, la India y otros países incluido el nuestro, las preguntas acerca de la responsabilidad que tenemos los ciudadanos concerniente a este tema , el entorno en el que nacen y se desarrolla un machista y la educación que reciben tanto las mujeres como los hombres en aquellos lugares dónde la mujer no tiene voz; la preocupación por la alienación social, algo a lo que hizo referencia Regina, psicoanalista e hija de Lidia Falcón que se sumó a nuestra reunión un rato después. El fenómeno de la pérdida de comunicación directa a causa de las nuevas tecnologías, el síndrome de Estocolmo sufrido por los movimientos de izquierda actuales; la religión y los conflictos que provoca; la utilización del miedo como recurso para someternos, domesticarnos - como acota Carlos París en una de sus intervenciones- y las deficiencias actuales de la educación. 

Fueron cuatro horas que dieron para discutir sobre muchas cosas aparentemente  distintas, pero que no son más, como diría Lidia, que los “ tentáculos de un pulpo”.  En estas conversaciones se citaron algunos nombres  tales como: Federico Mayor Zaragoza, José Saramago, María Zambrano, Catalina de Araujo, Salvador Puig Antich y Olympe de Gouges. Evidenciando el conocimiento de Lidia y Carlos de la historia y destacando la importancia de la memoria histórica como referente para una satisfactoria transformación de la sociedad actual.

 La conclusión que se podría sacar de este  segundo encuentro de la Comunidad Filosófica es simple y es que además de ser altamente enriquecedora e inspiradora, nos invita a pensar sobre la importancia de la colectividad en la lucha por la igualdad y que sería un grave error creer que las conquistas sociales son irreversibles. Que debemos comprometernos aún más en combatir las injusticias; que el conformismo, la individualidad y el letargo ya sea de carácter físico e intelectual, corroe a la sociedad provocando la involución de nuestra especie y que nuestro futuro o el de nuestros descendientes si no ocurre  pronto un cambio radical global, es y será mucho más oscuro. Por tanto, deberíamos ir pensando desde el punto de vista y colectivo qué podemos hacer.

Concluyo agradeciendo a nuestros invitados, Carlos y Lidia a nuestros anfitriones y magníficos Victoria (Vicky) y Eduardo. Y al resto de mis compañeros. Robando palabras de Eduardo, aquí todos son importantes y poseen una particularidad que los hace únicos y especiales. (Janeyre)



                                                             (Janeyre con Lidia Falcón)