lunes, 26 de agosto de 2013

Encuentro del 24/08/2013 en Navalafuente

El pasado domingo, tuvo lugar otra reunión de nuestro grupo de filosofía. En esta ocasión los invitados especiales fueron Carlos París y Lidia Falcón.

Carlos y Lidia, sobretodo son mis amigos a quienes aprecio y admiro y que me honrran con sus amistad desde hace mucho tiempo.
Carlos París es, en la actualidad, uno de los filósofos más significativo de nuestro país. Es Presidente del Ateneo de Madrid, prestigiosa institución conocida por todos y que tiene casi 180 años de antigüedad. Contando entre sus antecesores en el cargo a personalidades de la talla de Gregorio Marañón, Manuel Azaña, Valle Inclán o Miguel de Unamuno.

Fundador del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid y posterior Decano de la Facultad de Filosofía de la que es Catedrático Emérito. Se cuentan por decenas sus libros, tanto ensayos filosóficos como novelas y relatos. Además de sus innumerables artículos específicos y de opinión. 
(Ver http://carlosparis.wordpress.com). 

Carlos es un ejemplo de persona cabal y de auténtico filósofo. Ha captado como nadie las variables fundamentales que definen la encrucijada cultural, filosófica y política de nuestra sociedad. Leer su obras principales nos permite de una manera inteligente y profunda tomar conciencia del mundo en el que vivimos. Sustenta una perfecta combinación de honestidad intelectual y humana muy difícil de encontrar hoy en día. Ejemplo de coherencia personal y política. Generoso en la comunicación de su saber. Cercano y humano en el trato personal. 

En su haber destaca su pensamiento penetrante y audaz y su gran capacidad de comunicación. Su figura y su obra están destinados a adquirir cada vez más relieve y convertirse en patrimonio de todos. Andadura en la que Carlos, como maestro de maestros, se siente cómodo.

Como él mismo escribe,

La filosofía que profeso parte del grito, del lamento, de la encrespada protesta ante la injusticia del mundo que vivimos. Si Aristóteles afirmaba que la Filosofía nace de la admiración, yo diría que también mi filosofar parte de la admiración, pero no sólo de la que suscita la contemplación de los cielos, sino de la que brota ante el heroísmo de tantos hombres y mujeres que, incansables, dieron su vida, Luchando por el reino de la libertad y la hermandad universales. Y el pensamiento que se levanta, a partir del grito y de la admiración no quiere reducirse a contemplar el mundo, sino que aspira a contribuir a su radical transformación.”


Una de sus mayores aciertos fue el de unir su vida a la de Lidia ya que en ella encontró la fuerza y determinación de la mujer luchadora y comprometida. Abogada, dramaturga, novelista, ensayista, política y referente fundamental del feminismo contemporáneo. Con una profusa obra escrita y una vida de intensa proyección pública.  
(Consultar http://www.lidiafalcon.com).

Lidia es la amiga con la que se puede hablar de todo, desde lo más actual hasta lo más personal. Gran escuchadora -por eso luego puede escribir novelas tan brillantes y crear personajes tan creíbles. Es fácil dialogar con ella, jamás te juzga ni te coarta con prejuicios.

Todas estas cualidades animaron a Carlos (viudo dos veces) a emprender una nueva andadura que ya cumple 25 años. Recíprocamente Lidia encontró en Carlos a un hombre carente de la tara machista que con mayor o menor intensidad nos suele afectar a los varones de anteriores generaciones - lo que valoró muy especialmente. Carlos, el pensador siempre actual y de una permanente y extraordinaria juventud intelectual. Sobraban motivos para una fascinación mutua que ha dado y está dando tantos frutos.

Nos acompañaron en el evento: Rocío, Javier, Ramón, Arantxa, Alex, Yaneyre y Juan Antonio. Como he señalado en otra ocasión, todos ellos tienen en común su amor por la filosofía y el haber sido alumnos míos -además de la entrañable amistad que nos une. 

¡Qué mejor que compartir con quienes queremos nuestros mejores tesoros? Pues Lidia y Carlos forman parte de ello. En tanto filósofo, además de intentar vivir como tal de un modo auténtico, considero mi tarea orientada a contagiar la pasión por la filosofía - que no es otra cosa que el amor a la vida y a los demás entrelazados en una sociedad justa e igualitaria. Este es el sentido que tiene el haber sido en esta ocasión intermediario entre mis jóvenes amigos filósofos y Lidia Facón y Carlos París. Sé que ellos recordarán este día de una manera muy especial.









3 comentarios:

  1. Hola a todos: Si la envidia, la pena y la alegría, cotizasen en bolsa, yo sería el hombre más rico del mundo.

    Poseo toda la envidia por la jornada que disfrutasteis en la última reunión, donde, además de contar con la compañía de nuestro maestro, Eduardo, tuvisteis el lujo de tener entre vosotros a dos personas de la categoría de la pareja París-Falcón. ¿No es para morirse de envidia (sana)?.

    La pena que sentí de no poder estar con todos. Todavía no me he podido reponer.
    La alegría que me produjo el saber que lo habíais pasado tan bien. La verdad es que hubiera dado parte de mi vida para poder participar con vosotros de esa jornada tan maravillosa. Solo tengo lo último que quedó en la caja de Pandora: esperanza. La esperanza de poder estar en un futuro en alguna reunión con todos.

    No quiero terminar esta nota, sin deciros que, como muchas veces pienso, parece que hay brujas, o un destino, o como quiera llamarse. Lo digo porque-antes de conocer los detalles de la reunión-tenía pensado hacer un comentario sobre el último artículo que he leído de Lidia.

    Como siempre, me parece que las cosas que dice, llevan impresas la marca de su inteligencia; pero también de su fina ironía, su sarcasmo, y que todo ello junto hace que sea una autentica delicia leerle.

    Quiero hacer referencia al último párrafo del mismo: “Repito, una de nuestras graves carencias es la falta de una proporción de psiquiatras suficiente para garantizar la salud mental de nuestros ciudadanos, especialmente la de determinados políticos”.

    Os mando un fuerte abrazo.

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  2. Llevo ya varias semanas intentando escribir un comentario sobre nuestro encuentro del pasado 24 de agosto. Pero hoy que tengo ocasión deseo compartir también en este blog. Encuentro que fue muy enriquecedor en todos los aspectos, tanto en los positivos, la convivencia con esas dos grandes personas que son Lidia Falcón y Carlos Paris, dos luchadores de los que tanto necesitamos en este país y en estos momentos. Dos seres que son capaces de mostrarnos la realidad con toda su crudeza, de compartir con nosotros sus experiencias de una vida entera luchadora.
    Evidentemente también estábamos nosotros los “aprendices” de filosofo. Los que queremos que esto cambie de una vez (Rocío, Yaneyre, Alex, Javi, Ramón, Arantxa, Eduardo, Vicky). Aunque Eduardo ya no tiene nada de aprendiz es filósofo, con letras mayúsculas.
    Conocí a Alex y a Yaneyre dos personas con las ideas muy claras. Dos personas muy entrañables, de los demás ya dije lo que pensaba de ellos en mis comentarios sobre el primer encuentro que tuvimos y confirmo lo que dije, en aquella ocasión, de ellos. Son personas con las que me embarcaría, sin dudarlo lo mas mínimo, en la gran aventura de la vida y la filosofía porque, juntos, somos capaces de realizar cosas extraordinarias y de hecho vamos ha hacerlas por eso se creo esta comunidad.
    Pero… (Siempre hay un pero) me marche con un sentimiento agridulce, por la conversación que tuvimos con Lidia y Carlos, por las respuestas a las dos preguntas que le hice a Lidia, la primera ¿Qué podemos hacer para que esta sociedad cambie?
    Su respuesta fue que nadie lo sabe y esto es muy inquietante, si a estas alturas del siglo XXI no sabemos que hacer estamos muy jodidos. Los poderosos nos han ganado la partida, han sabido anestesiar al pueblo. Por lo que es necesario reinventar la educación y la cultura, para despertar la conciencia, por lo menos, de la clase trabajadora. Nos tienen muy atemorizados. Insisto muy muy inquietante.
    Y la segunda pregunta, después de que nos comentase que la segunda republica estableció reglas morales perfectas. ¿Por qué ningún partido de izquierda recoge estas bases en su proyecto?
    La respuesta no dejo de ser demoledora, ella ya lo comento en IU y nadie estaba por la labor de integrarlas en su programa. Y si esta formación política se niega a integrarlas los otros partidos políticos ni las habrán leído. Lo que demuestra una vez mas que nuestros políticos no están por la labor, que les encomendamos con nuestros votos ( que evidentemente no sirven para nada) y ni les mentemos la moral y la ética, estas palabras no tienen cabida en su diccionario. Estos señores y señoras están para vivir de lujo a costa nuestra, recortándonos cada vez más nuestros derechos para que ellos salvaguarden sus sueldos y sus privilegios sin ni siquiera pagar el IRPF que nosotros pagamos con nuestras nominas.
    Patético chicos, pero sobre todo inquietante, muy inquietante.

    Juan Antonio Luque

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