domingo, 18 de diciembre de 2016

lunes, 5 de diciembre de 2016

sábado, 3 de diciembre de 2016

La época helenística.

Sexta sesión del seminario "La Filosofía como Escuela de Vida", 
Universidad Popular de Tres Cantos (España). 

viernes, 18 de noviembre de 2016

¿Qué nos enseña Platón?

Cuarta sesión del Seminario "La Filosofía como Escuela de Vida: los filósofos y sus textos".
Universidad Popular de Tres Cantos. España.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Amor platónico.

Fragmento de la cuarta sesión del Seminario "La Filosofía como Escuela de Vida". 
(Comentario de algunos textos de Platón).

miércoles, 19 de octubre de 2016

miércoles, 12 de octubre de 2016

sábado, 8 de octubre de 2016

Ana María Ornelas: "Millenials".

La Dra. Ana María Ornelas Huitrón deja la cuestión planteada para la próxima edición del Seminario "Pedagogía y Filosofía" que tendrá lugar a principios del año próximo, en la sede de la de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) en la ciudad de México.

viernes, 7 de octubre de 2016

jueves, 6 de octubre de 2016

Ana María Ornelas: la época de la post-verdad.

Una de las intervenciones de la Dra. Ana María Ornelas Huitrón en el reciente Seminario de "Pedagogía y Filosofía" que tuvo lugar días pasados en la Universidad Pedagógica Nacional. 
 (Ciudad de México).

miércoles, 5 de octubre de 2016

Pedagogía: la filosofía que necesitamos.

Seminario "Filosofía y Pedagogía" en la Universidad Pedagógica Nacional de México
Coordinadora: Dra. Ana María Ornelas Huitrón
Profesor invitado: Dr. Eduardo Agüero Mackern.



La crisis del socialismo español.


Finalmente el motín oligárquico en el PSOE ha tenido éxito. Los partidarios de Susana Díaz y Felipe González han buscado numerosas excusas en este tiempo, pero parece evidente que el mayor pecado de Pedro Sánchez ha sido el de insinuar que intentaría un Gobierno alternativo con Unidos Podemos. A los amotinados no les importó el acuerdo con Ciudadanos, ni parece que tampoco la abstención ante la investidura de Rajoy y del PP; lo que les molesta, y preocupa, es que la izquierda pueda tener influencia en las decisiones políticas y económicas de España. Definitivamente la España que le preocupa a Susana Díaz no es la de la clase trabajadora, sino la de las grandes empresas y las grandes fortunas; la misma España que ha hablado por boca de Felipe González.
No obstante, el drama de la socialdemocracia europea no son estas peleas fratricidas, sino la falta de un proyecto político coherente. Es sabido que los partidos socialdemócratas abandonaron la causa socialista hace mucho tiempo, pero es menos conocido que también abandonaron hace décadas la causa socialdemócrata. El giro del laborismo británico, con su conversión al socialiberalismo de la mano de Tony Blair, y la práctica política de gobiernos como el de François Hollande o José Luís Rodríguez Zapatero son la manifestación de que la retórica de los partidos socialdemócratas no casa con los hechos reales. El proyecto político de la socialdemocracia, que contribuyó a construir el Estado Social tras la II Guerra Mundial, ha entrado en aguda contradicción con el modelo institucional de la Unión Europea y con un mundo globalizado a la manera neoliberal.
La inmensa cantidad de deserciones en el sector socialdemócrata, expresada tendencialmente en los resultados electorales a lo largo de toda Europa, tiene su causa en estas contradicciones de fondo. Un mundo neoliberal que está empujando a la precariedad y a la miseria a sectores cada vez más amplios de la sociedad; una situación ante la que la socialdemocracia no ha ofrecido una alternativa creíble ni rigurosa. Al contrario, en la práctica sus Gobiernos se han comportado de forma indistinguible a los gobiernos conservadores. 
La clase trabajadora no es ajena ni a estas transformaciones económicas de fondo ni a los vaivenes políticos de las organizaciones que dicen representarla. La crisis económica continúa en nuestro país, como con otra intensidad también lo hace en el resto de Europa, y las condiciones materiales de vida de la mayoría social se deterioran a ritmos dramáticos. La clase trabajadora necesita un proyecto político que le proporcione seguridad y protección frente a la agresión del neoliberalismo y de este mundo globalizado. 
Un proyecto que, a mi juicio, sólo puede avanzar si se reconocen las causas profundas de esta crisis. Por eso la receta no es más socialdemocracia, como tampoco lo es más populismo, sino una apuesta firme y rigurosa de izquierdas, es decir, una izquierda capaz de conectar con las preocupaciones y problemas de la clase trabajadora. Ni liturgia, ni lenguaje fosilizado e ininteligible, ni debates escolásticos, ni postureo televisivo. Lo que necesitamos es una izquierda volcada en proporcionar soluciones a la clase trabajadora, cuestión que sólo podrá hacerse mediante el trabajo desde el conflicto social. 
No todo es malo. Las crisis son también oportunidades. Si algo ha dejado claro esta situación en el PSOE es que nosotros teníamos razón: es una estructura orgánica al servicio de la oligarquía y, sin embargo, sostenida por militantes y votantes de la clase trabajadora que se identifican con la izquierda política. La explosión de esta contradicción puede generar un cisma de suficiente envergadura como para que la clase trabajadora de este país pueda reorganizarse en un instrumento capaz de enfrentarse a la oligarquía con éxito, así como construir un modelo de justicia social. Esa es la tarea que creo le corresponde a Unidos Podemos, la de dedicarse en cuerpo y alma a aglutinar a la clase trabajadora en un proyecto político de izquierdas, independientemente de cuál haya sido su lealtad política y cuáles sus decisiones electorales pasadas.
No sé si será inevitable un Gobierno de Rajoy. Todo parece apuntar a que sí. Pero, sin embargo, nosotros no nos rendimos. Ni ante el parlamento, ni ante la calle. Esto acaba de empezar, y el nuevo mundo que llevamos en los corazones exige salir a la realidad material de nuestros barrios y ciudades. Es el momento de Unidos Podemos.

Artículo de Alberto Garzón. Coordinador General de Izquierda Unida. (El Diario.es, 01/10/2016).

martes, 16 de agosto de 2016

Una filosofía libertaria.

Reunión de nuestra comunidad filosófica del pasado sábado.

Debatimos sobre filosofía y política en la actualidad. Obviamente quedaron los temas abiertos, lo cual prefigura una nueva reunión para poder sacar algunas conclusiones. En este video solo hay una muestra de algunos momentos de un debate que duró más de dos horas.
Como es habitual, culminamos el encuentro con un animado ágape en donde continuó un diálogo muy enriquecedor.

Gracias a todos por vuestra asistencia y participación y un especial recuerdo a quienes no pudieron venir.

sábado, 13 de agosto de 2016

Recordando algunas ideas de publicaciones anteriores.

DOMINGO, 11 DE NOVIEMBRE DE 2012

La vocación manifiesta en esta página es claramente filosófica. Por eso nos ocupamos –y así seguiremos- de problemas reales de nuestro tiempo. Renunciamos a ser correa de trasmisión de frases célebres o “pensamientos edificantes” más o menos ocurrentes. Nos interesa promover el diálogo, el debate  y la reflexión. Compartir la actividad filosófica y poner nuestro granito de arena en la búsqueda de salidas a la actual crisis. No es necesario ser filósofos “profesionales” ya que todos naturalmente somos filósofos. Tampoco es menester expresarnos con tecnicismos o artificios lingüísticos. Solo debemos expresarnos. Y de la manera más clara y sencilla posible. Os animamos a compartir esta actitud interrogadora y descubridora que, por otra parte, es la condición del filosofar.


¿Y de lo contario, de qué deberíamos hablar? ¿Del “ser”, de la esencia”, del  no-ser”? ¿o  de Dios, el alma, el espíritu? O mejor aún ¿de la “luz”, la “energía”, el “más allá”?

Tematizamos filosóficamente la cuestión crucial de nuestro tiempo: la crisis económica. Y esta es una cuestión genuinamente filosófica. Nos encontramos ante un cambio de época y la filosofía debe hacerse cargo de ello.

Hablar de economía es hablar de filosofía. De metafísica solo se habla en la caverna y hace muchos siglos que Platón, muy didácticamente, nos explicó lo que significa estar sumidos en la ignorancia o en la evasión de la realidad. La realidad está fuera de la caverna. En esa realidad todo está por estallar por causa de la avidez de los poderes económicos y de sus vigilantes políticos.

Sigamos filosofando entre todos. La verdad es intersubjetiva. No conozco la respuesta, pero  sí puedo vislumbrar el camino. Y ello es posible si planteamos adecuadamente el problema. Para comprender la actual crisis de civilización debemos adentrarnos en la economía.



LUNES, 29 DE JULIO DE 2013
El sábado pasado volvimos a reunirnos los miembros de nuestro grupo de filosofía, al cual en un principio le denominamos Grupo Filosofía como Terapia (como el curso homónimo que tenemos en la UNED). Aunque creo que, a partir de ahora, le llamaremos Comunidad Filosófica por todo lo que este nombre entraña y además para estar en sintonía con otras “comunidades” similares.  

Este grupo o comunidad, como algunos ya sabéis, se nutre de alumnos míos de la UNED, tanto del CAD como de Grado por una parte, y por otra, del curso Filosofía como Terapia. Nuestra base común es el interés (cuando no la pasión) por la filosofía. Nuestro punto de unión es la amistad – en la cual pretendemos profundizar y perfeccionarnos.

Mi idea es que sea un grupo abierto y dinámico que se expresa en una relación igualitaria. Todos somos maestros y todos somos discípulos. Aprendemos los unos de los otros porque estamos convencidos del carácter intersubjetivo de la verdad.

Deseamos practicar una filosofía viva, incardinada en la realidad e -incluso- en la cotidianidad. Una filosofía comprensible para todos y por tanto muy exigente, situada más allá del discurso meramente académico. Aunque esto no significa que proponga una divagación improvisada, sino que pretendo que fundemos nuestras reflexiones en atentas lecturas de los textos filosóficos -tanto actuales, como clásicos. Nuestra tarea será estrictamente filosófica, pero nuestros resultados siempre tendrán que pasar “la prueba de la realidad”. La filosofía debe servir para vida. Es más, la filosofía debe orientar y dirigir nuestras vidas -nuestra existencia- en el largo y a la vez corto camino que nos conduce a la felicidad (aunque otra cosa sea lo que entendemos por “felicidad” -que ya dilucidaremos).

Mi intención es que programemos reuniones o encuentros periódicos (cada mes o dos meses) a las que asistirán todos los que lo deseen. Algunas veces los haremos en Navalafuente y otras en Madrid. También es posible trasladarnos en alguna ocasión a otra ciudad española en la que viven algunos de nuestros participantes.

Como nuestra comunidad es abierta, siempre será posible admitir nuevos miembros. Dadas las distancias físicas, comprenderemos que no se pueda asistir a todas la reuniones. De ahí la importancia del uso de las TIC. Nuestra comunicación “virtual” podrá suplir algunas dificultades. Tenemos un foro, un blog, una página en Facebook y hasta grupos de Whatsaap. Y nuestro deseo es ir perfeccionado cada vez más y haciendo más útil y eficaz el uso de estas tecnologías de la comunicación.


De estas cosas y otras hemos hablado en nuestra última reunión. Aún falta... pero seguiremos...


Mi filosofía. SÁBADO, 2 DE AGOSTO DE 2014

Deseo practicar una filosofía viva, incardinada en la realidad e -incluso- en la cotidianidad. Una filosofía comprensible para todos y por tanto muy exigente, situada más allá del discurso meramente académico. Aunque esto no significa que proponga una divagación improvisada, sino que pretendo que fundemos nuestras reflexiones en atentas lecturas de los textos filosóficos -tanto actuales, como clásicos. Nuestra tarea será estrictamente filosófica, pero nuestros resultados siempre tendrán que pasar “la prueba de la realidad”. La filosofía debe servir para vida. Es más, la filosofía debe orientar y dirigir nuestras vidas -nuestra existencia- en el largo y a la vez corto camino que nos conduce a la felicidad (aunque otra cosa sea lo que entendemos por “felicidad”).


sábado, 6 de agosto de 2016

Por la libre difusión del conocimiento.

Reunión de junio en la ciudad de México para programar el año académico 2016/2017.
(En la foto con la pedagoga Dra. Ana Ornelas, el editor Fernando Valdés y el físico Carlos Bunge).


sábado, 23 de julio de 2016

"Me falta la alegría". Una entrevista que interpela.

Ayer Cristina S. Barbarroja  publicaba (*) una interesante entrevista a Fernando Savater que, según mi criterio, “interpela”. O, por lo menos, me interpela a mí y quizá al publicar mi breve reflexión a algunos cuantos más.
No he podido evitar identificarme (existencialmente) con este filósofo con quien, aunque he disentido en algunas ocasiones, coincido en edad y querencias - incluidas aquellas por la filosofía, la literatura, la política, la docencia...  
Como él, también yo he hecho todo “desde la alegría” y coincido plenamente en que la actitud filosófica consiste en plantear interrogantes más que en dar respuestas. Asimismo me reconozco en su crítica al academicismo, en su capacidad de reírse de sí y en su escepticismo (aunque yo defiendo un escepticismo esperanzado).

“He chocado con muchas ideas recibidas porque siempre he defendido el sentido común, que es un concepto muy revolucionario y no tan común como podría creerse”. La filosofía es una forma de convivir con las preguntas, no de responderlas definitivamente. No creo que un simple mamífero de un pequeño planeta del extrarradio universal pueda entender alguna vez el Cosmos. La simple pretensión es risible”. 
También he sido “un revolucionario sin ira” como él dice, en la medida en que nunca opté ni justifiqué la violencia como vehículo político. Sin embargo no deseo llegar a ser “un conservador sin vileza” como aspira el entrevistado. Sigo siendo revolucionario (revolucionario del siglo XXI).
Destaco la cita de Santayana que trae  a colación: “la religión es una poesía en la que se cree y la poesía, una religión en la que no se cree”.
“Educar no es formar empleados, sino crear ciudadanos". Impecable.
Savater termina con esta sentencia abrumadora:“no quiero morirme, pero ya no tengo ganas de vivir”. 

¿Qué diría yo ante semejante paradoja? - Que siento que no me importaría morir aunque tengo ganas de vivir. Pero aclaro. Lo que quiero decir es que no temo a la muerte porque, como diría Neruda, “confieso que he vivido”, pero también amo la vida aunque quizá lo que ahora deseo es vivir pero “vivir de otra manera”.