sábado, 21 de julio de 2012

España a la deriva. Europa amenazada.


La situación no puede ser peor. El estado de desgobierno en la que nos encontramos acentúa aún más la debilidad del país. Jamás saldremos adelante si nuestro gobierno acepta de manera dócil y cómplice todas las condiciones con las que nos sojuzga el poder de los mercados y de los países que de ello se benefician.

¿No sería posible plantar cara? Y decir ¡hasta aquí hemos llegado! No aceptamos más recortes, mantenemos nuestros servicios sociales (lo que queda de ellos) y no pagamos ni un euro más de la deuda - resultado del fraude sistemático, la malversación del dinero público y la especulación salvaje por parte de los corruptos de dentro y fuera el país.

¿Qué es lo peor que nos pudiera pasar si nos plantamos? ¿Salir de Europa? ¿Y eso es malo?

Por otra parte, ante la amenaza real de irnos de la E.U. quizás nos respeten más. Con la actitud obsecuente del gobierno solo conseguimos que nos desprecien y humillen más. Además, si España sale del euro y de Europa, la propia Europa se va al garete, lo que produciría un efecto dominó... caerá Europa entera, Occidente, EEUU, las potencias emergentes, etc.

El problema de la deuda española (o de cualquier otro país de la Unión) es un problema de Europa y de la economía mundial.

Con mayor o menor dolor y sufrimiento se avecina un cambio de época. Y la transición será todo lo traumática que quieran nuestros insaciables e ineptos políticos y financieros. Aunque la sociedad, el pueblo llano, algo tendrá que decir (y hacer) ¿no?


domingo, 15 de julio de 2012

Estamos en guerra

No es una crisis, es una guerra. Una guerra de nuevo tipo, incruenta, sin pérdidas humanas ni destrucción de ciudades e infraestructuras. Pero guerra al fin: hay unos países que se ven obligados a cambiar gobiernos, reformar instituciones y modificar el modelo de sociedad sin que exista consenso de sus poblaciones, y a veces ni siquiera entre sus líderes. Si la guerra se explica por el propósito de quien la declara de imponer su voluntad sobre el país atacado, lo que estamos viviendo estos días según esta teoría no es más que el momento álgido de una guerra geoeconómica, en la que los países más débiles, los intervenidos, se ven obligados a entregar su soberanía y cumplir las órdenes de los que los intervienen. (L. Bassets, en El País, 15/07/12)