jueves, 27 de febrero de 2014

miércoles, 26 de febrero de 2014

Todo fluye...



Descartes. El Discurso del Método. (Segunda parte)

Comentario del Discurso del Método (02)

El drama del desempleo (Por Francisco Javier)

Francisco Javier C. L. envía esta interesante reflexión:

Hace casi tres años que no tengo empleo, trabajo sí. Trabajo en casa y ese trabajo es tan digno como cualquiera. Si bien la cuestión de los roles es lo que llevo peor, pero no por mi condición sexual, sino porque tengo que aceptar mi nuevo rol en el ámbito familiar. Nunca me he considerado machista porque mi madre se ocupó bien de  ello, pero la sociedad no me preparó para asumir un rol que considero impuesto, no decidido. El ser amo de casa. Me cuesta esfuerzo asumir este nuevo rol porque he estado más de dieciséis años seguidos trabajando mediante un empleo remunerado en el que me desarrollaba profesionalmente.
Al principio me sentía desubicado y desorientado como el que pierde un miembro y aún tiene la sensación de que lo conserva. Las rutinas del trabajo deben cambiarse por otras rutinas. De hecho eso es lo que más me costó asumir. Como cuando regresabas de las vacaciones estivales y tenías que volver a la rutina académica. De hecho es significativo que en este periodo, y tras las vacaciones de navidad, suelen salir al mercado las enciclopedias por fascículos o las casitas de muñecas por entregas. 
Es cierto que el trabajo remunerado, el empleo, en el que uno se forma o uno se dedica por vocación, por herencia, etc., debe procurar los medios necesarios para una vida digna, en la que se satisfagan al menos, las necesidades fisiológicas y de vivienda, cultura y  educación, etc., y también a los que son dependientes de ese salario. Ahora comprobamos que no es posible con un sueldo sacar adelante a una familia ni a uno mismo. Los salarios de pobreza como ahora existen. 
 También entiendo las dos dimensiones del empleo: el desarrollo personal y profesional y el de socialización. Es como la escuela un espacio de socialización necesario para que la convivencia social se realice también en este ámbito. Yo ahora debo buscar otros espacios de socialización como bien refleja en texto: una ONG, o ampliando la formación, por ejemplo, mediante este curso. 
Está claro que necesitamos desarrollar todas nuestras capacidades y cubrir nuestras necesidades. Yo envidio -envidia sana- cuando encuentras testimonios de personas que se desarrollan en sus trabajos y al mismo tiempo cubren sus necesidades vitales. Es cierto que en muchas ocasiones no es así. Yo tenía esa experiencia cuando trabaja fuera de casa  porque mi empleo me lo permitía. Ahora debo buscar otra actividad, en este impass sin trabajo remunerado, que cubra ese vacío. 
Cuando las necesidades básicas como son la vivienda o la alimentación, la cultura , la salud y la educación las dejamos en manos de intereses privados, ocurre lo que ocurre. La iniciativa privada es necesaria, pero en cuanto busca el bien común y no el beneficio a toda costa.
Por este motivo se implanta el miedo en todos los ámbitos de la vida diaria, si  peligran los resortes y medios que la soportan. Ahora todo se sustenta en un mercado que va creando necesidades vanas que desplazan y desvían la atención de las necesidades vitales  impidiendo, incluso,  que éstas últimas sean garantizadas para todo el mundo Es lógico que sea el miedo a no tener o a perder dichas necesidades el que se instale e inunde todo y provoque multitud de reacciones, algunas adversas, otras de indiferencia, pero todas, en definitiva, son mitigadas y aplacadas por el propio sistema que lo ha generado. 
Para superar esto hay que garantizar a todo el mundo sus necesidades básicas.  Desde ahí, comenzar a ver qué cuestiones debemos cubrir entre todos y todas. Qué aspiraciones como humanidad debemos satisfacer. Sin este mínimo garantizado se pierde demasiada riqueza humana e intelectual. Sobre todo pasamos por este mundo y esto es lo más triste, pienso yo, sin saber cuál es nuestro lugar en él . 
Francisco Javier 

martes, 18 de febrero de 2014

Intervención de Moisés González en la reunión del 8 de marzo

En la próxima reunión del curso La filosofía como terapia el profesor Moisés González participará planteando la siguiente cuestión:

¿Es el hombre un ser nacido para la paz o para la guerra? Erasmo vs. Maquiavelo.

Comentará fragmentos de sus libros "Filosofía y dolor", Tecnos, 2006, p. 51 y de "Introducción al pensamiento filosófico", Tecnos, 2008, 6º ed, p. 271. (Próximamente transcribiré los textos correspondientes). 

sábado, 15 de febrero de 2014

Jornada en Madrid del curso (UNED) "La filosofía como terapia"

Programa de la reunión del 8 de marzo:

10:30. Recepción de lo participantes.
10:45. Inicio de la jornada.
. Presentación de los participantes.
. La Filosofía como terapia (por Eduardo Agüero).
. Intervención de los alumnos sobre los temas elegidos.
12:30. Descanso.
12:45. Intervención de Moisés González (profesor).
. Intervención del resto de los participantes (comentario de  textos propuestos).       
14:15. Final de la sesión de mañana.
14:30. Comida.
. Conclusiones de la reunión.
17.00 (aproximadamente). Fin de la jornada.
.
Nota: asistirán los dos profesores del curso, los alumnos matriculados y también algunas personas que han realizado el curso en años anteriores.
Las intervenciones durante la reunión son voluntarias.

viernes, 7 de febrero de 2014

¿Un epicúreo contemporáneo en Uruguay?

Así respondió Pepe Mujica, presidente de Uruguay, sobre una nota publicada por el diario “ABC” de España titulada: “Mujica, el presidente más pobre”.

Mujica: “Yo no soy pobre”

Yo no soy pobre, pobres son los que creen que yo soy pobre. Tengo pocas cosas, es cierto, las mínimas, pero sólo para poder ser rico.
Quiero tener tiempo para dedicarlo a las cosas que me motivan. Y si tuviera muchas cosas tendría que ocuparme de atenderlas y no podría hacer lo que realmente me gusta. Esa es la verdadera libertad, la austeridad, el consumir poco. La casa pequeña, para poder dedicar el tiempo a lo que verdaderamente disfruto.

Si no, tendría que tener una empleada y ya tendría una interventora dentro de la casa. Y si tengo muchas cosas me tengo que dedicar a cuidarlas para que no me las lleven. No, con tres piecitas me alcanza. Les pasamos la escoba entre la vieja y yo; y ya, se acabó. Entonces sí tenemos tiempo para lo que realmente nos entusiasma. No somos pobres”.

(www.diariolarepublica.net/2012/mujica-yo-no-soy-pobre/)

Filosofía y salud

En una entrevista realizada por E. Giordana  sobre Filosofía y Medicina (marzo 2009), Edgard Morin afirma que los actuales filósofos han sido degradados a ser unos simples repetidores de la historia del pensamiento sin la amplitud del punto de vista que era propia de los filósofos del pasado. Sin embargo, es necesario recuperar el sentido de una reflexión amplia que nos ayude a comprender la complejidad del mundo actual.
Uno de los elementos estructurales de esta complejidad es el mundo de la salud, la medicina y los médicos. “Hoy estamos bajo el efecto de la hiper especialización  que hace perder al médico el punto de vista global. La medicina psicosomática (que entronca con la antigua medicina tradicional) se ha quedado completamente marginal. Tenemos superespecialistas para cada órgano y es así como se pierde el sentido de la complejidad”.
Hoy en día la medicina ha terminado en el callejón sin salida de la química y de la cirugía. “Aislar las moléculas para aislar la enfermedad sin considerar que existen enfermos, no enfermedades. Y que los trastornos no son puramente físicos sino de todo el organismo tanto en su aspecto físico como anímico y espiritual”.
El paciente debe cambiar su relación con el médico colaborando activamente con él en una relación igualitaria, aunque diferenciada, de diálogo enriquecedor para ambos. El camino es complejo. “Los futuros médicos deberán estudiar la sociedad, el poder de los medios, los efectos de la realidad urbana y se deberán abrir a un proceso de conocimiento recíproco con otras experiencias para llegar a una medicina planetaria mucho más rica”. 
Y en todo esto la filosofía tiene algo que decir. La salud tiene mucho que ver con la felicidad y con el sentido de la vida. Una forma de vida saludable constituye una completa filosofía de la vida. Los filósofos debemos encontrar la coherencia entre el mundo del pensamiento y un estilo de vida sano. Alimentación, descanso, ejercicio físico, ocio … no son ámbitos ajenos a la reflexión teórica ni a la praxis filosófica.



jueves, 6 de febrero de 2014

La filosofía que necesitamos




La filosofía desde sus inicios fue un tipo de indagación acerca de los problemas del ser humano: los problemas reales, más allá de elucubraciones ocurrentes y sin sentido. La filosofía nace como una actitud interrogadora acerca de las cuestiones más acuciantes del hombre de una época. El primer problema que a este se le presenta es el interrogante sobre la naturaleza, se pregunta por el entorno en el que le toca vivir. Lo primero que necesitamos es situarnos en él. Reconocer nuestro contexto real, de lo contrario estamos perdidos.
Si siguiéramos el decurso de la propia historia de la filosofía en nuestra vida personal  podríamos ver claro cómo, muchas veces, vivimos en un contexto, sin ser plenamente conscientes de él. Sin caer en la cuenta de la enorme importancia que adquiere en nuestra vida el marco en el que se desarrolla. Por eso una de nuestras principales tareas desde el punto de vista de la filosofía que profesamos es la de identificar las coordenadas de nuestra propia vida personal, esto es, nuestra propia originalidad incardinada en un contexto concreto.
Una vez que el ser humano -en la antigüedad clásica- obtuvo respuestas satisfactorias al problema de la naturaleza le llegó el momento de indagar en sí mismo. Surge el problema del hombre en el sentido más apremiante y concreto. Este interrogante surge como la pregunta por nosotros mismos (conócete a ti mismo).  Y la solución a esta cuestión nos hace también dirigir la mirada hacia la sociedad, a los hombres unidos en la comunidad política. Y esta tampoco es una elucubración abstracta y meramente teórica, es un interrogante vital en cuya solución nos jugamos nuestra propia vida como personas.

Una buena manera de empezar para los que se acercan a la filosofía por primera vez,  es con la lectura de las enseñanzas de vida que están presentes en los textos filosóficos.

Pero no siempre es fácil que nos surjan estos interrogantes. Algunas veces es necesario haber experimentado lo que llamamos “situaciones-límite”. Otras, necesitamos a alguien que nos saque de la inopia. Que nos haga dirigir la mirada hacia donde hay que mirar. Nos referimos a la figura del  maestro. Esta fue la labor de los filósofos en la época clásica. Eran maestros de vida. El ejemplo más conocido lo tenemos en Sócrates y esa tradición se mantuvo en Europa y Occidente hasta el fin de la Ilustración, aunque de una manera un poco diferente a la originaria. (En la vertiente oriental la tradición primigenia se mantiene aún casi con la misma vigencia que en los orígenes).

Desde mediados del siglo XIX la filosofía, en una buena medida, se convirtió en “filosofía académica”, en investigación erudita y especializada que muchas veces nada tiene que ver con los problemas del hombre concreto ni con la vida real de las personas. De ahí que el filósofo, si verdaderamente quiere ser tal, en buena medida debe abandonar los claustros y salir a la calle. La misión del filósofo (al menos de algunos) es la de ser maestros, en el más puro estilo socrático. Debemos hablar el lenguaje de la gente. No son necesarios tecnicismos para abordar y referirnos a los problemas reales que esperan soluciones.

lunes, 3 de febrero de 2014

Carlos París, hasta siempre amigo. (Por Pedro Moreno Brenes)

  





Carlos París Amador (Bilbao,1925) ha muerto el pasado 31 de enero. Carlos fue muchas cosas en su larga y fructífera vida, pensador riguroso, catedrático de Filosofía en la universidad desde los 25 años, novelista y presidente del Ateneo de Madrid, reelegido hasta completar cuatro mandatos en activo a la fecha de su fallecimiento. Como persona comprometida con la causa de la democracia y de la justicia, fue un activo crítico del franquismo y militante comunista, siendo candidato al senado por el PCE en las elecciones generales de 1979 con un notable apoyo popular.

Pero además de todo eso Carlos era una persona entrañable, y no lo digo de referencia sino por un contacto directo, que aunque esporádico, siempre estuvo presidido por una estima mutua y desde luego por una admiración manifiesta por mi parte hacia su enorme talla intelectual y humana.

Tuve la enorme suerte de que nuestro común amigo, el profesor Eduardo Agüero Mackern, me hiciera el honor de presentármelo para pasar una grata velada en Madrid, culminada en su acogedora casa, donde no podía creer que estaba hablando de lo divino y de lo humano con una persona a la que había leído y de la que había aprendido muchas cosas. Una larga noche de conversación en la biblioteca de Carlos París te ayuda a comprender mejor el enorme mérito de esas generaciones de pensadores y profesores, que con muchos menos medios y con Franco y los suyos haciéndoles la vida imposible, fueron capaces de construir obras sólidas a la par que se dejaban la piel para ayudar a que la democracia existiera en España. Mantuvimos el contacto por teléfono y por email y hace pocos años Carlos y su admirable pareja, la jurista y líder feminista Lidia Falcón, pasaron unos días en Málaga y eso permitió que de nuevo, y esta vez con Trini y los niños, pasáramos una divertida cena, pescaitos fritos a tope, donde Carlos no paró de contar anécdotas de su larga vida académica; los niños alucinaban ante una figura de las que alguna vez les había hablado y que ahora jugaba y charloteaba con ellos junto a Lidia, un encanto de persona a la vez que una de las primeras juristas que defendió la reforma del derecho de familia para dignificar la condición jurídica de la mujer en España.


No es el momento de hablar de sus obras y su esencial papel en el pensamiento español contemporáneo; otros lo harán con más solvencia y a ellos me remito. Siento mucho la pérdida de Carlos y le traslado a su familia y allegados el pésame, pero me quiero quedar con esa imagen de sabio con larga cabellera, tan abundante como su sabiduría y bondad.

Pedro Morenos Brenes


domingo, 2 de febrero de 2014