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viernes, 6 de abril de 2012

La terapia del lenguaje


Ética radical. Los abismos de la actual civilización





En esta obra, que constituye un excelente análisis de la sociedad actual y de los poderes que la dominan, Carlos París analiza críticamente la miseria moral, social, política y económica del mundo actual. Resulta imprescindible para comprender en toda profundidad la actual crisis global de nuestra civilización y es premonitoria respecto de las gravísimas consecuencias que de ella se derivan si permitimos que la voluntad de lucro y dominación se impongan sobre las posibilidades de desarrollo de la humanidad en el presente y en el futuro.

domingo, 4 de marzo de 2012

El lenguaje

Los orígenes del lenguaje filosófico.
El primer procedimiento al que acudieron los hombres desde la antigüedad para expresar y dominar la experiencia fue el lenguaje. A través del lenguaje el hombre pasó del estado individual de asombro primigenio a compartir con otros semejantes el conocimiento y participar con los demás en la elaboración y construcción del saber de la humanidad.
En la antigua Grecia se produce una circunstancia decisiva en la historia del lenguaje y del saber: la constatación de la insuficiencia del lenguaje ordinario o común como vehículo adecuado de la incipiente epistéme. Con esta crisis del lenguaje se vincula el nacimiento del pensamiento científico considerado como actividad humana autónoma. Fue esta crisis la que impulsó al hombre a intervenir decididamente en las estructuras lingüísticas y posibilitó la construcción de sistemas racionales para la expresión científica.
El descubrimiento de los defectos y ambigüedades del lenguaje ordinario llevó al hombre a indagar acerca de cuál es el origen de las deficiencias encontradas y de ese modo hacer posible su erradicación. Esto lo condujo al estudio de la logicidad intrínseca del lenguaje, al conocimiento de su estructura interna y a valorar su carácter instrumental en la creación científica.
Esta profunda reflexión sobre el lenguaje fue una de las conquistas máximas del pensamiento griego durante el siglo V a.C. Los griegos de esta época aprendieron a conocer el complejo sistema de la lengua, descomponiendo y reelaborando los razonamientos más diversos, construyendo las argumentaciones más sutiles y artificiosas y desmontando las concepciones, ideas y conceptos tradicionalmente tenidos como los más sólidos e irrefutables.
La primera teoría completa y sólidamente construida la constituye la concepción platónica que considera que existe una idea inmutable y perfecta de cada cosa que existe. Más aún, idea y cosa se identifican. El lenguaje necesariamente es expresión de las ideas y se ajusta impecablemente a las cosas nombradas en tanto éstas son concreción, más o menos imperfecta, de las ideas.
El hombre, originariamente, conocía las ideas y, por tanto, poseía el lenguaje preciso que las contenía. La antropología platónica, heredera del mito, caracteriza al hombre con rasgos divinos. El hombre terrenal, material, es una degradación del hombre originario que conoció un estado paradisíaco. Precisamente el hombre, cuando habitaba en el mundo de los dioses, poseía de modo perfecto la ciencia, esto es, el conocimiento de las ideas y también los nombres adecuados de cada una de ellas.
El hombre terrenal, corpóreo, ha olvidado el auténtico conocimiento y se encuentra sumido en el error. Pero tiene la posibilidad de retornar al paraíso perdido si toma conciencia de su ignorancia y se apresta al auténtico conocimiento. Será necesaria una auténtica conversión a la epistéme, que le permitirá encaminarse en dirección a la areté - la virtud-, que no es otra cosa para Platón que el conocimiento de la verdad.
Pero la verdad está en el alma de cada hombre. Es necesario volver la mirada (orthótes) a nuestra interioridad para ir descubriendo, o mejor, redescubriendo, los vestigios de las verdades inmutables, de las ideas. Conocer las ideas es conocer las cosas tal cuales son. La inteligencia humana es absolutamente apta para conocer la verdad. El hombre parte de una situación de total sabiduría, a la cual puede retornar si descubre el camino de la filosofía.
(Agüero Mackern, E; G. Peano y la utopía del lenguaje, Madrid, UNED- Ediciones (Aula Abierta), 2004).

domingo, 15 de enero de 2012

¿Qué hacer ante la actual crisis?

"Nos hallamos en una situación donde cada día se hace más evidente que los estados nacionales sólo actúan como intermediarios para imponer a los pueblos las voluntades de un poder interestatal, a su vez estrechamente dependiente de los poderes financieros. Un poco en todas partes de Europa, los gobiernos, tanto de derechas como de izquierdas, aplican el mismo programa de destrucción sistemática de los servicios públicos y de todas las formas de solidaridad y protección social que garantizaban un mínimo de igualdad en el tejido social. Un poco en todas partes, pues, se revela la oposición brutal entre una pequeña oligarquía de financieros y políticos, y la masa del pueblo sometida a una precariedad sistemática y desposeída de su poder de decisión (...). Por lo tanto, se dan, es cierto, las condiciones de un momento político, es decir, de un escenario de manifestación del pueblo frente a los aparatos de dominación. Pero para que tal momento exista, no basta con que se dé una circunstancia: es asimismo necesario que esta sea reconocida por fuerzas susceptibles de convertirla en una demostración, a la vez intelectual y material y de concretar esta demostración en una palanca capaz de modificar la actual balanza de fuerzas". (J. Rancière).

sábado, 17 de diciembre de 2011

Los textos filosóficos clásicos.


“Lo que caracteriza la gran mayoría de los escritos filosóficos de la Antigüedad es que se corresponden con un juego de preguntas y de respuestas, porque la enseñanza de la filosofía se presentaba, casi siempre, según el esquema pregunta-respuesta. Se trataba siempre de responder, por parte del maestro, a una pregunta planteada por el discípulo o el interlocutor. De esta forma, la enseñanza se planteaba en gran parte en forma de diálogo. Esta cultura de la pregunta también siguió subsistiendo en la Edad Media.

Como los escritos filosóficos están siempre estrechamente ligados a la enseñanza, las preguntas y respuestas se dan en función de las necesidades de los interlocutores. El maestro que se expresa conoce a sus discípulos y lo que saben y no saben, su estado moral, los problemas que se les plantean. A veces, incluso, habla en función de cada situación particular. Estamos ante escritos en función de algo más o menos circunstancial y no ante una expresión de carácter absolutamente universal.

En la Antigüedad la filosofía es esencialmente diálogo, se trata de una relación viva entre personas.

Actualmente se ha perdido la concepción de la filosofía como forma de vida, como elección de vida y también como terapia. Se ha perdido el aspecto personal y comunitario de la filosofía. La filosofía se ha hundido cada vez más en un vía puramente formal, en la búsqueda a todo precio de la novedad en sí misma: se trata de ser lo más original posible, produciendo un discurso lo más complicado posible. La construcción más o menos hábil de un edificio conceptual se convertirá en un fin en sí mismo. De este modo, la filosofía se ha ido alejando cada vez más de la vida concreta de las personas. Este desvarío se debe, en parte, a la estrecha perspectiva de la mayoría de las actuales universidades que preparan alumnos en el estudio de un programa que les permita obtener un título de funcionario de la enseñanza. La relación personal y comunitaria desaparece para dar lugar a una enseñanza que se dirige a todos, es decir, a nadie. Habría que volver al carácter  dialógico de la filosofía y por ende a la forma dialógica de la enseñanza: al estilo de las escuelas antiguas, organizadas para vivir la filosofía en común.

Las obras filosóficas de la Antigüedad no se escribieron para exponer un sistema sino para producir un efecto de formación: el filósofo quería hacer trabajar los espíritus de sus interlocutores para ponerlos en una disposición determinada”.  (Pierre Hadot)

LECTURAS DE FILOSOFÍA: ESTOICISMO
“El alma recta, buena, grande… puede encontrarse tanto en un caballero romano, o en un liberto, como en un esclavo. ¿Qué son, en efecto, caballero, liberto, siervo? Nombres dados por la ambición o por la justicia. Pero desde cualquier ángulo es posible lanzarse hacia el cielo. El camino de la virtud no se halla vedado a nadie; está abierto para todos… libres, libertos, esclavos, reyes, desterrados. No elige casa ni censo; se contenta con el hombre desnudo. Yerra quien cree que la esclavitud penetra todo el hombre: la mejor parte se halla exceptuada de ella: los cuerpos se hallan sujetos y consignados al amo, pero el alma permanece dueña de su derecho propio… no puede darse esclavitud. Todo lo que deriva de ella es libre: ni nosotros podemos mandar en todo, ni los siervos están constreñidos a obedecer en todo.” (Séneca: Epístola a Lucilio, 20)
“Creen Zenón, Cleanto y Crisipo que la sustancia se transmuta en fuego tanto como en semilla, y de esto, se cumple de nuevo una ordenación exactamente igual a la anterior. Dicen los estoicos que cuando los astros en su movimiento hayan tornado al mismo signo y a la propia longitud y latitud en la que se encontraba cada uno al principio, cuando por primera vez se constituyó el universo, en esos ciclos de los tiempos se cumple una conflagración y destrucción de los seres; y de nuevo, desde el principio, se retorna al mismo orden cósmico; y de nuevo, moviéndose igualmente los astros, cada suceso acaecido en el ciclo precedente, vuelve a cumplirse sin ninguna diferencia.” (Estobeo, Eclogae, I, 171, 2)  
“Dicen que la virtud es una disposición interna del alma, concorde consigo misma para toda la vida; una disposición interna, constante y conforme que convierte en loables a aquellos en los cuales se halla; por esto la perfecta virtud es una igualdad de vida y una forma de vida en todo y por todo en armonía consigo mismo: lo que no puede darse si no se posee la ciencia de las cosas y el arte, por los cuales se conocen las cosas humanas y las divinas.” (Séneca, Epístola a Lucilio, 31, 8)
“Dice que algunas de las obligaciones son perfectas, y las llaman también acciones rectas; rectas son las acciones conformes a la virtud, como el ejercer prudencia o justicia (Estobeo, Eclogae, II, 7, 8, 85)
 El mal… tiene una razón propia: porque también él nace, en cierto modo, según la razón de la naturaleza, y, por así decir, no nace sin utilidad para el todo: pues de otra manera no existirían los bienes. Crisipo dice en el libro IV de la Providencia: … no es posible en absoluto ser más rudo que éstos, los cuales creen que hubiesen podido existir los bienes, sin que, conjuntamente, existiesen también los males. Pues siendo los bienes contrarios a los males, es necesario que ambos opuestos se mantengan sostenidos recíprocamente como por mutuo y contrario esfuerzo: pues no se da contrario (por contrario que sea) sin el otro contrario.” (Gelio, Noches áticas, VII, 1)

martes, 27 de septiembre de 2011

Dios

En la historia del pensamiento nos encontramos a menudo con la ingenuidad de atribuir a Dios nuestros prejuicios éticos o estéticos. Cuando encontramos alguna ley natural que nos halaga o satisface, nos sentimos inclinados a pensar que es una prueba de la existencia de Dios. Vanidosamente, el ser humano piensa que solo una divinidad puede conformar sus gustos.
No veo por qué -sin embargo- algo que satisface la pobre y limitada mente del hombre ha de ser forzosamente obra de dioses. Vanidad semejante a la que experimentamos cuando un autor nos parece inteligente porque piensa como nosotros. (E. Sábato)

lunes, 10 de enero de 2011

Filosofía y terapia

La filosofía de por sí puede cambiarnos la vida. Todos somos filósofos, solo tenemos que ejercer lo que somos.
Cuando relaciono los términos "filosofía" y "terapia" no es tanto porque crea que exista una terapia filosófica como una alternativa a otros tipos de terapia, sino porque pienso que la filosofía en sí misma es terapéutica. El hecho de saber identificar los problemas y poder, acorde con esto, buscar una salida es verdadera y eficazmente "curativo". El saber es lo que posee una fuerza terapéutica.
(Por favor, expresad vuestra opinión. Es importante. Aquí aprendemos los unos de los otros).