lunes, 11 de noviembre de 2013

Seguimos con el Jardín (Silvia Artigues)

En principio quiero daros las gracias a todos por que aprendo muchísimo cuando leo vuestras entradas.

Últimamente se hablaba del jardín de Epicuro, su modo de estar en el momento de crisis que le tocó vivir, su inteligente manera de cuidarse cuerpo y alma y de buscar aquellos placeres profundos, los del alma.
¿Podemos nosotros hacer lo mismo? ¿es tiempo de retirarnos a nuestro jardín? ¿cómo afrontamos la crisis que nos toca vivir?

Creo que sí es válida la idea de retirarse pero no a un jardín físico sino a nuestro jardín interior. Retirarnos del mundanal ruido aún estando en el meollo, retirarnos a nuestro profundo yo para, desde allí, actuar de la manera más auténtica. Salir del mundo, para ayudar al mundo.
Volver nuestra mirada a nuestro ser para sabernos eso precisamente, ser. Y, desde ahí (desde la primera intención) poder empezar a reconocernos como humanidad, a comprendernos. Y con esta comprensión profunda que provoca el hecho de reconocernos como lo mismo, amarnos (en el sentido más profundo del término Amor)

La comprensión (y, no hablo de justificación en un sentido moral) nos llevará por el sendero que tiene dos sentidos al mismo tiempo; la comprensión, digo, nos llevará hacia nosotros mismos (el sí-mismo) y hace el ser-otro. Ahí, puede darse un nuevo mundo por qué hay una nueva mirada y es, en definitiva, mi propia mirada la que crea mi mundo, que no pre-existe al margen de mí; de igual modo que no pre-existe  el reflejo en el espejo al margen del cuerpo que se mira en él.

Silvia Artigues


1 comentario:

  1. Una vez más debo agradecer a Silvia su valiosa colaboración. Su texto es profundo y esclarecedor.

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