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jueves, 24 de octubre de 2013

Una filosofía de la esperanza


El camino de la búsqueda está marcado por la esperanza, pero es importante no confundir esperanza con fantasía. La esperanza implica desear, tender hacia algo posible. Si uno considera imposible alguna meta u objetivo jamás podrá alcanzarla. El creer que nuestras metas pueden hacerse realidad son una componente fundamental de su posibilidad. De ahí la importancia de desear lo posible o ver como posible lo que se desea.Hay que plantearse metas posibles y a partir de ahí luchar por ellas. Este es el camino de la esperanza.

No es lo mismo tener esperanza respecto de uno mismo que en relación a los demás. Y esta actitud abierta y esperanzada hacia los demás, solo puede surgir de un sentimiento profundo de esperanza individual. Solo podemos creer en los demás si creemos en nosotros mismos. 
La esperanza como sentimiento personal tiene que ver con los sentimientos de autoestima y confianza en uno mismo. De ahí la importancia de fijarse metas posibles. Porque de este modo cosecharemos resultados que a su vez aumentarán más nuestra estima. Plantearse metas imposibles nos aboca al fracaso. Y plantearse continuamente este tipo de metas nos llevaría a la frustración continua o, incluso, a la desolación. De ahí la importancia de realizar una crítica de nuestra propia filosofía personal y a partir de ahí construir una filosofía de la esperanza que nos oriente en la consecución de nuestras metas y nos permita conseguir resultados y de ese modo, ser conscientes de que somos capaces de perseguir fines posibles y realizables. Y en esto consiste, ni más ni menos, el camino de la felicidad y esta es la filosofía práctica que pretendemos y a la que os invitamos.

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