domingo, 27 de octubre de 2013

Una filosofía para la crisis

Epicuro funda el Jardín en Atenas cuando la cultura griega se encuentra en declive respecto de su época dorada. Por lo cual podríamos caracterizar a la filosofía que allí se cultiva como una Filosofía de la CrisisEsta es una filosofía del individuo, quien es el sujeto del placer y del dolor. Se trata de liberar a este del sufrimiento para luego permitirle alcanzar el placer. La misión de la filosofía según Epicuro será ante todo terapéutica. Habrá que sanar la enfermedad del alma y enseñar al ser humano a vivir el placer. Previamente será necesario practicar una ascesis de los deseos para poder encontrar el verdadero placer, evitando ciertos placeres en los que los hombres encuentran la insatisfacción y el dolor (porque estos placeres son insaciables). De lo que se trata es de potenciar el placer “en reposo” que es un estado de equilibrio. El estado del cuerpo sosegado y sin sufrimiento.

El placer como supresión del sufrimiento es un placer absoluto. Gozar de uno mismo y de su propia existencia. Esto implica un especial estado de tranquilidad del alma y ausencia de perturbación.
En realidad, el único placer verdadero es el simple placer de existir. Toda la desdicha, toda la pena de los hombres, procede del hecho de que ignoran el verdadero placer. Una fuente de gozo que está al alcance de todos: “Gracias sean dadas a la Naturaleza que hizo que las cosas necesarias sean fáciles de obtener y que las cosas difíciles de alcanzar no sean necesarias”.

La felicidad consiste en tomar conciencia de lo maravilloso que hay en la existencia. La existencia considerada como puro azar, por eso debe ser vivida totalmente y como una maravilla única. Hay que darse cuenta de que la existencia -inexorablemente- no tiene lugar más que una vez por tanto, hay que festejarla en lo que tiene de irremplazable y único. En el filosofar se encuentra la felicidad, ya que surge de una actitud en cuyo acto mismo de ejercerla está la felicida. Filosofar no es un medio, es un fin en sí mismo. “En el ejercicio de la filosofía, el placer va a la par con el conocimiento. Pues no se goza después de haber aprendido, sino que al mismo tiempo se aprende y se goza”.

Al hilo de esto nos surge una pregunta ¿Qué significa actualmente el Jardín de Epicuro? Profundizar en esta filosofía pueda darnos algunas pistas. La época de crisis tienen su similitudes. Cuando se degradan y desmoronan los sistemas sociales que cobijan a los individuos, solo estos por sí mismos pueden emerger de la postración. La revolución de los individuos por sobre las contradicciones de un sistema que instaura la desigualdad, la pobreza, la dominación por parte de los poderosos - en definitiva- la infelicidad.
Los seres humanos individuales y concretos tenemos derecho de vivir nuestra existencia en plenitud. Las personas estamos por sobre los sistemas. Una sociedad de individuos libres emerge desde su fundamento: la conciencia plena de que en la vida de cada uno -en el goce de la existencia- está la felicidad y que esto nadie nos lo puede arrebatar. Y mucho menos una abstracción perversa como son los mercados y los estados guardianes al servicio de estos.

La revolución del individuo no se sitúa al margen de la política, sino que desdeña la actual organización política en la que priman lobbys de poder (los partidos mayoritarios), que están al servicio del poder económico que los subvencionan.

2 comentarios:

  1. El jardín de Epicuro... que magnífico lugar. ¿Dónde está el jardín de Epicuro? ¿Qué muros hay que saltar para entrar en ese vergel? ¿Tras qué matorrales se oculta?
    Me parece entrever que todo aquello que oculta el deseado jardín es mi propio pensamiento que se enreda, mi propio yo envuelto en kilométricas cintas de pensamientos falsos, de creencias infundadas... Aquello que me oculta el jardín de Epicuro hoy, es todo aquello que me impide reposar en mí. ¿Seré yo la respuesta? ¿Será qué no tengo que ir a ningún lugar, ni viajar infinitamente alrededor de diferentes universos? ¿Será que sólo tengo que descubrir-me como quien descubre una obra de arte?
    El verdadero placer al que nos invita Epicuro entiendo que es el placer de saberme en mi centro, en mí-mismo y desde ahí mirar; entonces, el mundo siendo el mismo ocupa su verdadero lugar y se descentraliza. Y yo, silente, puedo descubrir los entresijos del conocimiento verdadero.
    El mundo es lo que es y lo que viene siendo a lo largo de la historia, un juego de espejos, una confrontación de opuestos, la caverna platónica, allá en sus profundidades ¿qué hacemos entonces y, sobre todo, desde dónde vamos a hacer lo que queremos hacer?
    Si entramos en el juego de los espejos nos perdemos entre los reflejos y las sombras, hasta que finalmente entre placeres banales se impone el sufrimiento. Sin embargo, nos cabe aún la posibilidad, como Epicuro, de replegarnos en nuestro interior, de ver hondamente nuestra propia naturaleza y desde ahí, entregados a la genuina respuesta que de nosotros nazca, actuar.
    Tal vez hoy no podamos ocultarnos tras muros de piedra, la información a través de las nuevas tecnologías conquista hasta el último hueco y te salpican olas de opiniones, una aparente realidad enemiga nos reta y nos tienta todo el tiempo, sin embargo sí podemos encontrar nuestro verdadero jardín, que está tan cerca de nosotros que no hay que ir a ningún sitio solamente mirar en el lugar adecuado. Ese mirar es filosofía, que no “es medio sino fín” y en dulces susurros y sin presiones nos muestra, respetando nuestro ritmo, las verdaderas profundidades de la vida.
    Un fuerte abrazo.
    Silvia

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    1. ¡Vaya texto! Coincido contigo. Hay que mirar en el lugar adecuado... Y ahí lo encontraremos. En nuestra vida cotidiana. En nuestro interior. Solo hay que saber dirigir la mirada. En la filosofía clásica, una de las acepciones de la "verdad" es "corrección de la mirada ("orthótes"). También "alétheia" (verdad como "desocultamiento").
      Gracias querida Silvia por acompañarnos en el camino.

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